
Somos tan diferentes, él es como un valium y yo pura adrenalina.
Mi madre me dijo una vez que soy como una tortuga, voy por la vida dentro de un caparazón y no dejo entrar a nadie y si alguno intenta entrar por un descuido mio lo echo rápido para siempre y hasta ahora había funcionado.
Eso no ha evitado que sufra desengaños, pero hasta ahora no me iban mal las cosas o eso creía yo. El que más duro fue otro Jordi ( deben estar hechos de otra pasta ) y eso que se las hice pasar canutas, al final me canse y me fui yo en vista de que él no se iba, pero creerme lo intente echar muchas veces. Pero ahora... la tortugita quiere dejar su cascarón y compartir otro cascarón más grande, ya no tiene miedo.
Como he llegado a eso no lo se, hasta hace unos meses mi casa me parecía el lugar perfecto, mi soltería era fantástica, pero ahora...ahora no se estar sin él.
No se ni como ni cuando paso, pero un día me desperté y al no verlo a mi lado supe que era con él con quien quería estar.
Me sorprendo a mi misma, creí que yo no era así, siempre odie a los chicos que eran plastas, un rato esta bien pero como me abrazaran mas de 5 minutos ya me agobiaban y ahora, ahora tienen que separarme de sus brazos porque me cuesta horrores soltarme.
Tiene gracia la primera vez que lo vi no me causo un gran impacto, quiero decir que no fue un flechazo, si si se le veía buen chico, simpático, amable , con sentido del humor, pero algo paradito sinceramente. Y aún así estuvimos juntos 9 horas desde las 16h hasta la 1 de la mañana, que hacíamos tanto rato... caminamos, tomamos algo, caminamos más, seguimos caminando, otra cerveza, mas caminar, un paraguas ( llovía a ratos ) y como se hizo tarde pues lo normal, cenar y luego claro esta mas caminar y cada uno para su casa. A todas estas hablamos claro esta, y si yo hablaba y él escuchaba.
Nada del otro mundo, llegue a casa y lo primero que hice fue mandarle un mail para que supiera que había llegado bien, le hubiera mandado un mensaje al móvil pero no sabía su número de móvil. Hasta ese día no sabía como era su voz ni él como era la mía.
Y de pronto, al día siguiente ya tenia ganas de volver a verlo, y tenia miedo que él no quisiera verme otra vez, al mismo tiempo me repetía a mi misma que era idiota, que no era mi tipo de chico, etc etc lo que pensamos cuando empieza a gustarnos alguien pero nos negamos a creerlo.
Y en cambio resulto que se lo paso genial, que también quería repetir la cita y que él si pensó que yo era guapa. Con el tiempo averigüe que le gusta oírme hablar y no se cansa, que le brillan los ojos cuando me mira tanto como me brillan a mi cuando le miro.
Que le gusta tanto como a mi ver una película acurrucado a mi lado, que le hace gracia mi gran sentido de la orientación ( es nulo ), que se sorprende de lo torpe que puedo llegar a ser pero no se enfada sino que se ríe, que le hace gracia cuando me enfado conmigo misma oírme refunfuñar por lo bajo, que se sonroja cuando se da cuenta que llevo rato mirándolo.
Y yo me he dado cuenta que me encanta dormirme a su lado, que me gusta cuando me despierta con un beso, cuando me coje de la mano, cuando me da un beso, cuando me acaricia la mano, que me sonrojo cuando pienso en él, que me saltan las lágrimas de felicidad cuando me hablan de él; me he dado cuenta que mi piso no es tan maravilloso como creía si él no esta a mi lado, que no echo de menos mi soltería ni nada por el estilo, que me cuesta dormir si él no esta a mi lado. Me he dado cuenta de la paz que me transmite, de lo tranquila que estoy si estamos juntos.
Lo bueno sigue siendo que no se como paso, quizás es porque no lo buscaba y por eso apareció. Me gusta mirarlo largo rato, entonces es cuando pienso en lo poco que tenemos en común, lo diferentes que somos y en cambio lo bien que estamos juntos. Supongo que esas diferencias es lo que hace que nos complementamos tan bien, como he dicho al principio él es mi tranquilizantes y yo soy su acelerante.
Lo más increible es que jamás se me hubiera pasado por la cabeza dejar Barcelona, con lo que a mi me gusta Barcelona, en serio es una ciudad maravillosa y llena de magia y encanto, y en cambio ahora me encuentro pensando que Palafrugell no esta tan mal, que la tranquilad y el clima que se respira es bueno y me gusta. Me doy cuenta que cada vez que vengo a Barcelona me pongo de los nervios, que ya no me gusta tanto como antes, si vengo solo a ver a la familia o algun amigo y se que luego volveré a Palafrugell, entonces vengo tranquila, pero cuando regreso para más de una semana a los 3 dias de estar aqui me cambia el humor, me pongo más tensa y ansio que llegue el viernes para irme a Palafrugell. La verdad es que tiene su lógica pensar así cuando ahora se que mi hogar no esta en Barcelona sino en Palafrugell, ya que cuando pienso que he de ir alli lo primero que pasa por mi mente es... vuelvo a casa. Porque ahora se que mi casa, que mi sitio esta a su lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario